El hurón, cuyo nombre científico es Mustela Putorius Furo es una mascota cada vez más popular en nuestros hogares, de hecho es la tercera mascota más común en países como Estados Unidos.

Aunque mucha gente cree que son roedores, taxonómicamente están entre los perros y gatos, siendo carnívoros dentro de la familia de los mustélidos, siendo primos visones, comadrejas o la marta.

Las razones por las que este animal se ha convertido en habitual de nuestras casas son muchas, su pequeño tamaño, su carácter alegre y animados, su fácil mantenimiento y su gran inteligencia.

En cuanto a su comportamiento son muy similares al gato (aunque más activos), tienen el “vicio” de ser grandes ladrones, lo roban y lo esconden todo. El hogar de nuestro hurón puede consistir en una jaula no muy pequeña, con barrotes metálicos y una bandeja de plástico, en la que se colocará el lecho de la jaula con materiales especiales a la venta que harán más fácil su limpieza no es recomendable utilizar como lecho arena absorbente de gato ya que puede llegar a lastimar las patas de nuestra mascota.El bebedero será tipo biberón exterior, y el comedero rectangular donde colocar la comida. Cuando saquemos de la jaula a nuestro hurón empezará su frenética actividad, saltos, giros y carreras para emitir chillidos de satisfacción.
Siempre que esté fuera de su jaula debe permanecer bajo vuestra vigilancia ya que son muy curiosos y pueden provocar algún accidente (morder cables, comer cosas inadecuadas…).

Es importante destacar que pueden convivir dos o más ejemplares adultos, pero conviene que sean del mismo sexo, o debemos castrarlos, ya que tienen una actividad sexual intensa.

La alimentación consiste fundamentalmente en dieta carnívora, que podemos administrar mediante pienso que venden en tiendas especializadas, durante la época “baby” se le puede dar pienso de gatito, rico en proteína para luego pasar al pienso estándar de hirón. Durante la época de lactancia y crecimiento debemos suplementar con calcio y complejos minerales y multivitamínicos.

Los hurones alcanzan la pubertad entre los 9 y 12 meses de vida, el celo suele aparecer entre diciembre y julio. Las hembras son de ovulación inducida, así que es recomendable para evitar problemas endocrinos castrarlas, al igual que los machos.

El “embarazo” se alarga hasta los 45 días aproximadamente pudiendo llegar a parir hasta 8 crías.

Los cuidados veterinarios son básicos, estos incluyen la desparasitación interna (contra gusanos y protozoos) y externa (frente pulgas principalmente), básico e imprescindible vacunarlos contra el moquillo, esta enfermedad que suele ser mortal hay que tenerla muy en cuenta y seguir los consejos del veterinario, suelen vacunarse 2 veces el primer año y revacunarse anualmente.
No menos importante es vacunarlos contra la rabia. La única cosa en contra de estos animales es el olor característico que desprenden, ya que poseen unas glándulas cerca del ano con un olor desagradable, lo mejor es extirpar estas glándulas además de castrar a nuestro animal.