LAS DIETAS PARA CADA EDAD, ACTIVIDAD Y ESTADO.

Para conseguir un perfecto estado de salud, una vida muy larga y de calidad, nuestras mascotas deben ser correctamente alimentadas. En principio no es una labor fácil, tenemos que tener en cuenta que existen diferentes planes de alimentación para los diferentes estados de vida (preñez, lactancia, animales de trabajo, geriátricos, etc…).

Por otro lado, el tipo de alimento será el de mejor calidad que permita nuestro bolsillo, siempre que cubra las necesidades nutricionales en cada una de las épocas por las que pase nuestro animal. Si adquirimos un cachorro tenemos que tener muy claro que los primeros meses son de vital importancia, y debemos asumir que las decisiones que tomemos en lo referente a su alimentación y en general en su educación serán decisivas para el resto de su vida. Para valorar si el crecimiento del cachorro es adecuado debemos pesarlos todos los días durante las dos primeras semanas y cada tres días hasta que cumplan un mes. El peso al nacer suele doblarse a los 7-10 días y ha aumentado unas 6-10 veces a las seis semanas de edad.

La mayoría de los perros alcanzan la mitad de su peso de adulto a los 4 meses, el crecimiento rápido se mantiene hasta los 6-9 meses y suele completarse al año, con la excepción de las razas gigantes como el Dogo Alemán, Mastín Napolitano, San Bernarno, etc, que no dejan de crecer hasta los 16-18 meses y su crecimiento termina a los dos años. La cantidad de alimento administrada debe controlarse, ya que el rápido crecimiento por sobrealimentación da lugar a problemas osteoarticulares y predispone a la obesidad. Los alimentos en la etapa de cachorro no deben ser suplementados con calcio y/o fósforo si no es por recomendación del veterinario.

Es importante tener presente que si nos decidimos por un alimento de alta gama, estamos alimentando a nuestro cachorro con un alimento de fácil digestión y asimilación de nutrientes, el animal consumirá menos cantidad que si tuviera que alimentarse con otro de peor calidad, peor digestión y más dificil asimilación de nutrientes. Lo que a veces nos parece caro puede resultar ser, a largo plazo más barato, evitando visitas al veterinario por problemas de mala alimentación.

En lo referente a la forma de alimentarlo es importante “racionar” el alimento, las cantidades que debe consumir el cachorro deberán adecuarse utilizando como referencia las tablas indicadas por los fabricantes y siendo supervisado por el veterinario. El número de comidas al día del cachorro debe oscilar entre dos y tres tomas, disminuyendo progresivamente hasta una cuando finalice su crecimiento.

En lo referente a los cachorros de razas grandes (las que pesan más de 25kg), es muy importante saber que la sobre alimentación no predispone a la obesidad pero si acelera su crecimiento, lo que provoca aparición de problemas óseos y musculares como puede ser displasia de cadera, deformaciones, subluxaciones.